lunes, 17 de octubre de 2016

Rusalka: las sirenas mortales rusas

Y qué poquito falta para Halloween. Es por ello, que voy a intentar que haya durante estos días, unas entradas especiales sobre esta época del año que me encanta, y que junto a la navidad, sean mis dos épocas favoritas del año. Así que como hace mucho que no hago una entrada del apartado de Seres Fantásticos, voy a retomarla con las rusalkas, las sirenas rusas, muy apropiadas para esta época. ¿Os apetece saber un poco más sobre ellas? Allá vamos:

Dentro de la mitología eslava, una rusalka era un fantasma, ninfa del agua, súcubo o demonio que vivía en un canal. De acuerdo con muchas tradiciones, una rusalka era una sirena que vivía en el fondo de los ríos. A medianoche, acostumbraban salir y bailar en los prados y si veían a un hombre hermoso, lo hechizaban con canciones y bailes, y entonces lo conducían al fondo del río a vivir con ellas. Las historias acerca de las rusalki tienen paralelismos con la Nix griega y la banshee irlandesa.
La rusalka poseía la sabiduría universal de todos los conocimientos y de todas las ciencias, era la que otorgaba inteligencia a todo ser.
En algunas ocasiones se dice que la rusalka es un ser muerto, asociado con la "fuerza oscura". De acuerdo con Zelenin, las personas que han muerto violentamente y antes de tiempo, así como aquellas mujeres que se han suicidado porque su novio rompió con ellas, o aquellas que se quedaron embarazadas fuera del matrimonio, deben pasar el tiempo asignado de vida como espíritus en la tierra.
Existe otra versión que sostiene que una rusalka es el alma de una mujer joven que ha muerto cerca de un río o un lago, y embruja dicho lugar. No es necesariamente mala, y le será permitido morir en paz si su muerte es vengada. También se dice que son niños que no han sido bautizados, por lo general aquellos que nacieron fuera del matrimonio y que son abandonados por sus madres. Estos seres vagan por el bosque y piden ser bautizados para poder tener paz. No son necesariamente seres inocentes, e incluso podrían atacar a un ser humano.
Debido a que el lugar al que pertenece es el río en que murió, la rusalka puede salir de él y trepar a un árbol, donde se sienta y canta, puede ir a un muelle y cepillar su cabello, o unirse a otras y bailar en el campo.
En algunas ocasiones se dice que los ojos de una rusalka brillan como fuego verde, en otras se dice que ellas son extremadamente pálidas, sin pupilas visibles. Su cabello es descrito como de color verde, y siempre húmedo. Según algunas leyendas, si se secase su cabello, la rusalka moriría.
A las rusalki les gusta seducir a los hombres. Los seducen con su canto y después los ahogan. Los hombres que son seducidos pueden morir en sus brazos, y se dice que oír su risa, también puede provocar su muerte.
Las leyendas populares sobre las rusalki dieron origen al poema dramático inacabado de Aleksandr Pushkin,  y al cuento largo de Gógol "Noche de mayo o la ahogada". Estas dos obras inspiraron la ópera Rusalka de Dargomyzhski y la ópera de Rimski-Kórsakov Noche de mayo, respectivamente. La rusalka es también el personaje principal de la ópera de Antonín DvořákRusalka. También es el nombre de la novela de ciencia ficción Cuentos rusos de C. J. Cherryh.
En Las mil y una noches (Edición ZER) la quinta noche de Sahrazad con el Rey Sahriyar transcurre con un cuento como conocido como "el príncipe y la Rusalca": en esta historia, la entidad adopta la apariencia de una joven perdida y engaña al príncipe para que este pueda ser devorado...
Gráciles hechiceras de ríos, arroyos y estanques, las rusalky rusas tenían fama de asesinas de hombres, atrayendo a sus víctimas hacia una muerte líquida. No obstante, algunas rusalky amaban a los mortales y una incluso abandonó su lago para casarse con un príncipe. La única condición para la unión era que la rusalky permanecería entre los humanos mientras él le fuera fiel. Ante una infidelidad, la rusalky volvía a su hogar y un simple abrazo significaría la muerte.
Se creía que las "rusalki" eran más peligrosas durante la Semana de las Rusalka a principios de junio. Durante esta época abandonaban la profundidad de las aguas para columpiarse en las ramas de los abedules y de los sauces por las noches. Nadar en esta semana estaba estrictamente prohibido por temor a que las sirenas arrastrasen al nadador hasta el fondo del río.



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