miércoles, 20 de febrero de 2013

"La Cenicienta" de los Hermanos Grimm

Ya no falta mucho para terminar con las versiones del cuento de "La Cenicienta". En la entrada de hoy, os traigo la segunda versión más conocida de tal historia, la de los Hermanos Grimm, que de las más brutales, como podréis comprobar más abajo. Al finalizar el cuento, os dejo con la película de dibujos animados en su versión más suave que tuve yo en una colección de Planeta DeAgostini hace unos cuantos años y por la que yo conocí esta versión de la romántica historia de Cenicienta.



"Un hombre rico tenía a su mujer muy enferma, y cuando vio que se acercaba su fin, llamó a su hija única y le dijo:
―Querida hija, sé piadosa y buena, Dios te protegerá desde el cielo y yo no me apartaré de tu lado y te bendeciré.

Poco después cerró los ojos y espiró. La niña iba todos los días a llorar al sepulcro de su madre y continuó siendo siempre piadosa y buena. Llegó el invierno y la nieve cubrió el sepulcro con su blanco manto, llegó la primavera y el sol doró las flores del campo y el padre de la niña se casó de nuevo.

La esposa trajo dos niñas que tenían un rostro muy hermoso, pero un corazón muy duro y cruel; entonces comenzaron muy malos tiempos para la pobre huérfana.

―No queremos que esté ese pedazo de ganso sentada a nuestro lado, que gane el pan que coma, váyase a la cocina con la criada.

Le quitaron sus vestidos buenos, le pusieron una basquiña remendada y vieja y le dieron unos zuecos.

―¡Qué sucia está la orgullosa princesa! ―decían riéndose, y la mandaron ir a la cocina: tenía que trabajar allí desde por la mañana hasta la noche, levantarse temprano, traer agua, encender lumbre, coser y lavar; sus hermanas le hacían además todo el daño posible, se burlaban de ella y le vertían la comida en la lumbre, de manera que tenía que bajarse a recogerla. Por la noche, cuando estaba cansada de tanto trabajar, no podía acostarse, pues no tenía cama, y la pasaba recostada al lado del fuego, y como siempre estaba llena de polvo y ceniza, le llamaban la Cenicienta.

Sucedió que su padre fue en una ocasión a una feria y preguntó a sus hijastras lo que querían que les trajese.

―Un bonito vestido ―dijo la una.
―Una buena sortija, ―añadió la segunda.
―Y tú, Cenicienta, ¿qué quieres? ―le dijo.
―Padre, tráeme la primera rama que encuentres en el camino.

Compró a sus dos hijastras hermosos vestidos y sortijas adornadas de perlas y piedras preciosas, y a su regreso, al pasar por un bosque cubierto de verdor, tropezó con su sombrero en una rama de zarza, y la cortó. Cuando volvió a su casa dio a sus hijastras lo que le habían pedido y la rama a la Cenicienta, la cual se lo agradeció; corrió al sepulcro de su madre, plantó la rama en él y lloró tanto que, regada por sus lágrimas, no tardó la rama en crecer y convertirse en un hermoso árbol. La Cenicienta iba tres veces todos los días a ver el árbol, lloraba y oraba y siempre iba a descansar en él un pajarillo, y cuando sentía algún deseo, en el acto le concedía el pajarillo lo que deseaba.

Celebró por entonces el rey unas grandes fiestas, que debían durar tres días, e invitó a ellas a todas las jóvenes del país para que su hijo eligiera la que más le agradase por esposa. Cuando supieron las dos hermanastras que debían asistir a aquellas fiestas, llamaron a la Cenicienta y la dijeron.
―Péinanos, límpianos los zapatos y ponles bien las hebillas, pues vamos a una boda al palacio del Rey.

La Cenicienta las escuchó llorando, pues las hubiera acompañado con mucho gusto al baile, y suplicó a su madrastra que se lo permitiese.
―Cenicienta ―le dijo―: estás llena de polvo y ceniza y ¿quieres ir a una boda? ¿No tienes vestidos ni zapatos y quieres bailar?

Pero como insistiese en sus súplicas, le dijo por último:
―Se ha caído un plato de lentejas en la ceniza, si las recoges antes de dos horas, vendrás con nosotras:
―La joven salió al jardín por la puerta trasera y dijo:
―Tiernas palomas, amables tórtolas, pájaros del cielo, vengan todos y ayúdenme a recoger.
Las buenas en el puchero,
las malas en el caldero.
Entraron por la ventana de la cocina dos palomas blancas, y después dos tórtolas y por último comenzaron a revolotear alrededor del hogar todos los pájaros del cielo, que acabaron por bajarse a la ceniza, y las palomas picoteaban con sus piquitos diciendo pi, pi, y los restantes pájaros comenzaron también a decir pi, pi, y pusieron todos los granos buenos en el plato. Aun no había transcurrido una hora, y ya estaba todo concluido y se marcharon volando. Llevó entonces la niña llena de alegría el plato a su madrastra, creyendo que le permitiría ir a la boda, pero ésta le dijo:
-No, Cenicienta, no tienes vestido y no sabes bailar, se reirían de nosotras.

Mas viendo que lloraba, añadió:
―Si puedes recoger de entre la ceniza dos platos llenos de lentejas en una hora, irás con nosotras.

Creyendo en su interior que no podría hacerlo, vertió los dos platos de lentejas en la ceniza y se marchó, pero la joven salió entonces al jardín por la puerta trasera y volvió a decir:
―Tiernas palomas, amables tórtolas, pájaros del cielo, vengan todos y ayúdenme a recoger.
Las buenas en el puchero,
las malas en el caldero.
Entraron por la ventana de la cocina dos palomas blancas, después dos tórtolas, y por último comenzaron a revolotear alrededor del hogar todos los pájaros del cielo que acabaron por bajarse a la ceniza y las palomas picoteaban con sus piquitos diciendo pi, pi, y los demás pájaros comenzaron a decir también pi, pi, y pusieron todas las lentejas buenas en el plato, y aun no había transcurrido media hora, cuando ya estaba todo concluido y se marcharon volando. Llevó la niña llena de alegría el plato a su madrastra, creyendo que le permitiría ir a la boda, pero ésta le dijo:
―Todo es inútil, no puedes venir, porque no tienes vestido y no sabes bailar; se reirían de nosotras.

Le volvió entonces la espalda y se marchó con sus orgullosas hijas. En cuanto quedó sola en casa, fue la Cenicienta al sepulcro de su madre, debajo del árbol, y comenzó a decir:
Arbolito pequeño,
dame un vestido;

que sea, de oro y plata,

muy bien tejido.
El pájaro le dio entonces un vestido de oro y plata y unos zapatos bordados de plata y seda; en seguida se puso el vestido y se marchó a la boda; sus hermanas y madrastra no la conocieron, creyendo que sería alguna princesa extranjera, pues les pareció muy hermosa con su vestido de oro, y ni aun se acordaban de la Cenicienta, creyendo que estaría mondando lentejas sentada en el hogar. Salió a su encuentro el hijo del Rey, la tomó de la mano y bailó con ella, no permitiendo bailar con nadie, pues no la soltó de la mano, y si se acercaba algún otro a invitarla, le decía:
―Es mi pareja.

Bailó hasta el amanecer y entonces decidió marcharse; el príncipe le dijo:
―Iré contigo y te acompañaré ―pues deseaba saber quién era aquella joven, pero ella se despidió y saltó al palomar.

Entonces aguardó el hijo del Rey a que fuera su padre y le dijo que la doncella extranjera había saltado al palomar. El anciano creyó que debía ser la Cenicienta; trajeron una piqueta y un martillo para derribar el palomar, pero no había nadie dentro, y cuando llegaron a la casa de la Cenicienta, la encontraron sentada en el hogar con sus sucios vestidos y un turbio candil ardía en la chimenea, pues la Cenicienta había entrado y salido muy ligera en el palomar y corrido hacia el sepulcro de su madre, donde se quitó los hermosos vestidos que se llevó el pájaro y después se fue a sentar con su basquiña gris a la cocina.
Al día siguiente, cuando llegó la hora en que iba a principiar la fiesta y se marcharon sus padres y hermanas, corrió la Cenicienta junto al arbolito y dijo:
Arbolito pequeño,
dame un vestido;

que sea, de oro y plata,

muy bien tejido.
Entonces el pájaro le dio un vestido mucho más hermoso que el del día anterior y cuando se presentó en la boda con aquel traje, dejó a todos admirados de su extraordinaria belleza; el príncipe que la estaba aguardando le cogió la mano y bailó toda la noche con ella; cuando iba algún otro a invitarla, decía:
―Es mi pareja.

Al amanecer manifestó deseos de marcharse, pero el hijo del Rey la siguió para ver la casa en que entraba, más de pronto se metió en el jardín de detrás de la casa. Había en él un hermoso árbol muy grande, del cuál colgaban hermosas peras; la Cenicienta trepó hasta sus ramas y el príncipe no pudo saber por dónde había ido, pero aguardó hasta que vino su padre y le dijo:
―La doncella extranjera se me ha escapado; me parece que ha saltado el peral. El padre creyó que debía ser la Cenicienta; mandó traer una hacha y derribó el árbol, pero no había nadie en él, y cuando llegaron a la casa, estaba la Cenicienta sentada en el hogar, como la noche anterior, pues había saltado por el otro lado el árbol y fue corriendo al sepulcro de su madre, donde dejó al pájaro sus hermosos vestidos y tomó su basquiña gris.

Al día siguiente, cuando se marcharon sus padres y hermanas, fue también la Cenicienta al sepulcro de su madre y dijo al arbolito:
Arbolito pequeño,
dame un vestido;

que sea, de oro y plata,

muy bien tejido.
Entonces el pájaro le dio un vestido que era mucho más hermoso y magnífico que ninguno de los anteriores, y los zapatos eran todos de oro, y cuando se presentó en la boda con aquel vestido, nadie tenía palabras para expresar su asombro. El príncipe bailó toda la noche con ella y cuando se acercaba alguno a invitarla, le decía:
―Es mi pareja.

Al amanecer se empeñó en marcharse la Cenicienta, y el príncipe en acompañarla, mas se escapó con tal ligereza que no pudo seguirla, pero el hijo del Rey había mandado untar toda la escalera de pega y se quedó pegado en ella el zapato izquierdo de la joven; lo levantó el príncipe y vio que era muy pequeño, bonito y todo de oro. Al día siguiente fue a ver al padre de la Cenicienta y le dijo:
―He decidido que sea mi esposa a la que venga bien este zapato de oro.

Se alegraron mucho las dos hermanas porque tenían los pies muy bonitos; la mayor entró con el zapato en su cuarto para probárselo, su madre estaba a su lado, pero no se lo podía meter, porque sus dedos eran demasiado largos y el zapato muy pequeño. Al verlo le dijo su madre, alargándole un cuchillo:
―Córtate los dedos, pues cuando seas reina no irás nunca a pie.

La joven se cortó los dedos; metió el zapato en el pie, ocultó su dolor y salió a reunirse con el hijo del rey, que la subió a su caballo como si fuera su novia, y se marchó con ella, pero tenía que pasar por el lado del sepulcro de la primera mujer de su padrastro, en cuyo árbol había dos palomas, que comenzaron a decir.
No sigas más adelante,
detente a ver un instante,

que el zapato es muy pequeño

y esa novia no es su dueño.
Se detuvo, le miró los pies y vio correr la sangre; volvió su caballo, condujo a su casa a la novia fingida y dijo que no era la que había pedido, que se probase el zapato la otra hermana. Entró ésta en su cuarto y se le metió bien por delante, pero el talón era demasiado grueso; entonces su madre le alargó un cuchillo y le dijo:
―Córtate un pedazo del talón, pues cuando seas reina, no irás nunca a pie.

La joven se cortó un pedazo de talón, metió un pie en el zapato, y ocultando el dolor, salió a ver al hijo del rey, que la subió en su caballo como si fuera su novia y se marchó con ella; cuando pasaron delante del árbol había dos palomas que comenzaron a decir:
No sigas más adelante,
detente a ver un instante,

que el zapato es muy pequeño

y esa novia no es su dueño.
 Se detuvo, le miró los pies, y vio correr la sangre, volvió su caballo y condujo a su casa a la novia fingida:
―Tampoco es esta la que busco ―dijo―. ¿Tienen otra hija?
―No ―contestó el marido― de mi primera mujer tuve una pobre chica, a la que llamamos la Cenicienta, porque está siempre en la cocina, pero esa no puede ser la novia que buscas.
El hijo del rey insistió en verla, pero la madre le replicó:
―No, no, está demasiado sucia para atreverme a enseñarla.

Se empeñó sin embargo en que saliera y hubo que llamar a la Cenicienta. Se lavó primero la cara y las manos, y salió después a presencia del príncipe que le alargó el zapato de oro; se sentó en su banco, sacó de su pie el pesado zueco y se puso el zapato que le venía perfectamente, y cuando se levantó y le vio el príncipe la cara, reconoció a la hermosa doncella que había bailado con él, y dijo:
―Esta es mi verdadera novia.

La madrastra y las dos hermanas se pusieron pálidas de ira, pero él subió a la Cenicienta en su caballo y se marchó con ella, y cuando pasaban por delante del árbol, dijeron las dos palomas blancas.
Sigue, príncipe, sigue adelante
sin parar un solo instante,

pues ya encontraste el dueño

del zapato pequeño.

Después de decir esto, echaron a volar y se pusieron en los hombros de la Cenicienta, una en el derecho y otra en el izquierdo.

Cuando se verificó la boda, fueron las falsas hermanas a acompañarla y tomar parte en su felicidad, y al dirigirse los novios a la iglesia, iba la mayor a la derecha y la menor a la izquierda, y las palomas que llevaba la Cenicienta en sus hombros picaron a la mayor en el ojo derecho y a la menor en el izquierdo, de modo que picaron a cada una un ojo; a su regreso se puso la mayor a la izquierda y la menor a la derecha, y las palomas picaron a cada una en el otro ojo, quedando ciegas toda su vida por su falsedad y envidia."

~FIN~


20 comentarios:

  1. La verdad es que los cuentos de hadas se suavizaron mucho con Disney y otras versiones... xk hay que ver como eran los originales XD recuerdo que la primera vez que vi la versión origunal de la Cenicienta y leí que se cortaban los pies y le picaban los ojos ·__· me quedé a cuadros.

    Por cierto, que gracia me ha hecho que he entrado aqui para comentarte y me ha saltado en tu blog la canción "Ever After a Cinderella Story" xDDDDDDDDDDDDDDDDD

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    1. Sí que es verdad, los cuentos con Disney tomaron una línea más light. Ésta es de las versiones más fuertes.

      Te salió esa canción? qué casualidad, eh? es un tema precioso ^__^

      Besosssss!!

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  2. Yo quisiera tener un libro con los cuentos de hadas originales. Las verdad es que yo no había leído el original de Cenicienta. Son bastante crueles los cuentos originales, puesto que estaban hechos con otro fin, el de enseñar a los niños ciertas cosas como valores morales y cosas que no deben hacer.
    Besos.

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    1. Sí que es verdad. De hecho, muchos cuentos eran para asustar más que para que los niños soñaran ;)

      Besitos, Dany!!!

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  3. Esta es, sin duda, la versión que más me gusta. La había leído varias veces y me ha encantado volver a leerla con tu entrada ^^
    Eso sí, con Disney se suavizaron muchísimo las historias... que mira que hay versiones crueles... Aunque está bien que a los niños haya que enseñarles otro tipo de valores.

    Ya sabes lo que opino de la colección de Planeta deAgostini, que por cierto, te recuerdo que puedes recurrir a todos y cada uno de los vídeos en la sección de mi blog. Yo estoy loca por sacar tiempo para retomarlos porque son geniales!!!! ^^

    Otra magnífica entrada, preciosa. Un beso grande!

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    1. Yo me quedo con la de Perrault, que es la que tomé Disney en su momento para hacer su clásico y es tan romántica... jiji

      Gracias por el ofrecimiento, guapi. Lo tendré en cuenta para futuras y posibles entradas ^__^

      Un beso enorme y feliz fin de semana!!!

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  4. Llevando el texto a su tiempo, me sorprende bastante el papel del padre en la historia. Desde siempre es sabido que tiran más dos... que dos carretas, pero hasta el punto de que los hijastros pidan joyas y el hijo una rama y ni siquiera se haga una pregunta... es cuanto menos, un insulto a la dignidad. Como lector, no puedo estar de acuerdo con el papel masculino en esta historia ^_^.

    Hemos hablado bastante sobre la función moralizadora de los cuentos y este es un buen ejemplo de los premios por la bondad y el castigo por la maldad. Aunque en este tiempo presente, sea algo complicado de creer, en el pasado existía una creencia muy poderosa de recibir lo que se daba. Y este relato es una muestra maravillosa de este modo de pensar.

    Un beso grande, hada madrina. Que tengas na tarde-noche llena de sueños cumplidos y que todo vaya bien para las personas que quieres.

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    1. La verdad es que tienes toda la razón, pero ya verás el papel del padre en "Piel de asno", aichsss tiene tela,telita...

      Viendo como analizas los cuentos, creo que te encantaría leer el recopilatorio de cuentos de los Hermanos Grimm. De verdad, en algunos me he quedado anonadada por completo...

      Feliz fin de semana, alma de poeta. Besos de colores, amigo!

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  5. Sabía que los cuentos originales eran más crueles pero n conocía el de La Cenicienta. Gracias por ponerlo!

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    1. Gracias a tí por comentar, Soul de Muñecas. Me alegra mucho que te haya gustado la entrada ^__^

      Besos de colores!

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  6. Yo también me sorprendí mucho cuando leí que se cortaban los dedos y el talón. Pero supongo, que en aquella época los cuentos que les contaban a los niños eran así. Muy buena entrada Fawn.

    ¡Un beso muy fuerte Hada Madrina!

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    1. Tu ya estarás "curada de espantos" con la recopilación de cuentos de los Hermanos Grimm. Estoy terminando de leerlo y hay algunas historias que tienen tela también... jeje

      Un beso enorme, Zolena!!

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  7. Puff como lo suavizan >-<, me imagino a los niños viendo como se cortan dedos y talón y dios! Pero la historia sigue siento muy bonita! aunque el padre.... madre mía, vaya padre. Muchas gracias por compartirlo! Buen final de semana!

    Kissus

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    1. Me alegra que te haya gustado, Hachi. Sí que los cuentos han cambiado mucho, y aunque muchos de éstos son por lo menos peculiares, debemos intentar que no se pierdan y se conozcan tal y como eran ;)

      Besos de colores!

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  8. Madre mía si que han suavizado este clásico los de Disney, porque es realmente impresionante, en especial, el final. Me he quedado a cuadros con lo que le sucede a las hermanastras, aunque se lo tienen bien merecido. El video me ha encantado, yo lo veía cuando lo emitía Telecinco pero con el doblaje antiguo.

    Una entrada encantadora.
    Besos, guapa.

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado, Becky ^_^

      Yo también veía la peli con el doblaje antiguo pero no la encontré con él. Una pena...

      Besos de colores, linda!

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  9. yo conocia esta version tan bestia, pero lo q no puedo llegar a enterner es el asqueroso del padre q permitio q se tratara asi asu hija, lo siento pero q fuerte me parece, jajaj por lo demas, siemrpe fue uno de mis cuentos favoritos

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  10. Hola! Hace poco descubrí tu blog, realmente muy interesante el trabajo de recopilar las versiones de la Cenicienta. Hace años, en una clase de Literatura, nos comentaron que existían doscientas versiones o algo así, y que la historia nació en China (por esa pequeña obsesión que tenían con los pies pequeños).
    He leído Cenicientas mapuches, piel roja, egipcias, europeas, rusas, pero nunca leí la china.
    La versión de los Grimm es la que más me gusta. Les he mostrado versiones tanto de Grimm como de Perrault a niñis de 10 años, y la de Grimm es la que más les agrada, tanto por el final levemente sangriento como por la fuerza de voluntad que demuestra Cenicienta.
    La de Perrault es un poco más sosa. Además que después perdona a las hermanastras, lo que, a pesar de ser muy loable, no es tan entendible a los 10 años.

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  11. Esta version tambien me ha gustado, aunque, como suele pasa, la version de los hermanos Grimm es la que da mas "grimma" (chiste malo)
    El video de Cenicienta es el que yo veia cuando era peque... gracias por ponerlo, algunas cosas son dificiles de encontrar, pero, por suerte, esta tu blog.

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    1. Ha sido un placer compartir este cuento con todos vosotros, Lunedí, Cloe y yo ^_^

      Besos de colores!

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