martes, 4 de septiembre de 2012

"Los cisnes salvajes" de Hans Christian Andersen

Continuando con el apartado dedicado a los cuentos de hadas de Andersen que tenía abandonado desde hace una temporada. Hoy os traigo el de "Los cisnes salvajes", uno de sus cuentos más famosos. Espero que os guste..




"Hace muchísimos años vivía un rey que tenía once hijos y una hija llamada Elisa. Los hermanos se querían mucho y eran muy unidos. Aunque vivían en un hermoso castillo, jugaban y estudiaban como cualquier familia grande y feliz. Por desgracia, su madre había muerto poco después del nacimiento del último príncipe. Con el pasar del tiempo, el rey se repuso de la muerte de su amada esposa. Un día, conoció a una mujer muy atractiva de quien se enamoró. Sin sospechar que en realidad se trataba de una bruja, le propuso matrimonio.

“Ella me hará compañía y mis hijos tendrán de nuevo una madre”, pensó el rey. Sin embargo, el mismo día en que llegó al castillo, la nueva reina resolvió deshacerse de los jóvenes príncipes. La reina empezó a mentirle al rey para indisponerlo con sus hijos. Luego, un buen día, reunió a los príncipes a la entrada del castillo.

—¡Fuera de aquí! —gritó—.No los quiero volver a ver nunca más.

Diciendo esto, levantó su capa hacia el cielo y los convirtió a todos en cisnes salvajes. Pero, como eran príncipes, cada uno llevaba una corona de oro en la cabeza. La malvada reina le dijo al monarca que los príncipes habían huido del castillo.

—Olvídate de esos ingratos —dijo. Luego, lo convenció de que Elisa necesitaba estar rodeada de otros chicos y mandó a la niña a vivir con una familia de campesinos.

Cuando Elisa cumplió quince años, el rey la mandó traer y la reina la recibió con una amabilidad fingida.
—Ven, preciosa —le dijo—. Debes prepararte para saludar a tu padre.

Mientras Elisa se preparaba para tomar el baño, la reina consiguió tres sapos, los besó y luego les ordenó:
—Tú te sentarás en la cabeza de Elisa y la volverás estúpida. Tú te pondrás cerca de su corazón y se lo endurecerás. Tú le saltarás a la cara y la volverás fea. Luego puso los sapos en el agua, que tomó un color repugnante. Sin embargo, la dulzura y la inocencia de Elisa rompieron el hechizo. Los sapos se convirtieron en amapolas y el agua se volvió cristalina. Al ver esto, la reina se llenó de ira. Le estregó barro en la cara a la muchacha y le enmarañó el cabello. Cuando Elisa se presentó ante el rey, la indignación de éste fue enorme.

—¡Esta no es mi hija! —exclamó el rey.
—¡Padre, soy yo, Elisa! —replicó la muchacha.
—Es una pordiosera que sólo quiere tu dinero —dijo la bruja.
—¡Llévensela! —ordenó el rey.

Con el corazón destrozado, Elisa se fue al bosque. Extrañaba a sus hermanos más que nunca y deseaba con toda su alma volver a verlos. Se sentó junto a un arroyo a lavarse la cara y a desenredarse el cabello. En ese momento, una vieja mujer se le acercó.

—¿Ha visto a once príncipes vagando por el mundo? —preguntó Elisa, esperanzada.
—No, mi querida niña, pero he visto once cisnes con coronas de oro en la cabeza —respondió la anciana—. Vienen a la orilla de aquel lago a la hora del crepúsculo.

Elisa se fue a la orilla del lago a esperar. Cuando el sol se ocultó, escuchó un batir de alas. En efecto, eran los once cisnes salvajes con sus once coronas de oro en la cabeza. Al principio, Elisa se asustó y se escondió detrás de una roca.Uno a uno, los cisnes se fueron posando en la orilla. Al tocar el suelo, recobraban su aspecto humano. Encantada, Elisa vio desde su escondite que los cisnes eran sus hermanos.

—¡Antonio, Sebastián! ¡Soy yo, Elisa! —gritó, mientras corría a abrazarlos.

Todos se reunieron en torno a ella, felices de estar de nuevo juntos, después de tanto tiempo. ¡Fue un instante glorioso! Los once príncipes le narraron a su hermana de qué manera la bruja perversa los había convertido en cisnes y Elisa, a su vez, les contó que a ella la había echado del castillo.

—De día somos cisnes y al atardecer volvemos a ser humanos —explicó Antonio, el mayor de los hermanos.
—Encontraré la manera de romper el hechizo —les aseguró Elisa.

Los hermanos encontraron un pedazo de lienzo lo suficientemente grande para llevar a Elisa en él. Al amanecer del día siguiente, la alzaron en vuelo con suavidad. Sebastián, el menor de todos, le daba bayas para comer. Cuando el sol empezó a ocultarse otra vez, llegaron a una cueva secreta, en un bosque apartado. Esa noche, Elisa soñó con un hada que volaba en una hoja.

—Podrás romper el hechizo si estás dispuesta a sufrir —susurró el hada—. Debes recoger ortigas y tejer once camisas con el lino que saques. Cuando las hayas terminado, deberás lanzárselas a tus hermanos para romper el hechizo. ¡Pero escucha bien! No puedes ni hablar ni reírte hasta no haber terminado.
—Eso no importa —respondió Elisa en sus sueños—. ¡Haré lo que sea necesario para salvar a mis hermanos!

Cuando Elisa se despertó esa mañana, sus hermanos ya se habían ido. En el suelo, junto a ella, había una pila de hojas de ortiga. Elisa se puso a trabajar de inmediato. Al regresar los príncipes a la cueva, encontraron a su hermana tejiendo una prenda bastante curiosa. Elisa tenía las manos llenas de heridas.

—¿Qué haces? —preguntó Sebastián. Pero su hermana no podía decir nada.

Sebastián no pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas cuando se inclinó a mirar las manos de Elisa. Las lágrimas cayeron en sus dedos y las heridas desaparecieron inmediatamente. Ella le sonrió agradecida, pero no se atrevió a decir ni una sola palabra. Los hermanos observaron durante un rato. El asunto era muy misterioso, pero ellos sospecharon que algo mágico debía estar ocurriendo. A lo mejor, Elisa estaba tratando de salvarlos. Al otro día, cuando ya sus hermanos se habían ido, Elisa salió de la cueva.
“Haré mi trabajo a la sombra de aquel roble”, pensó. “Allá no me verán.”

Sin embargo, un grupo de cazadores la descubrió.

—¿Tú quien eres? —preguntó uno de ellos con voz áspera. Al no obtener respuesta, la levantó a la fuerza.
—Quietos —dijo una voz. Era un joven rey.
—¿Cómo te llamas? —preguntó amablemente el rey. Elisa se limitó a sacudir la cabeza y a sonreír.
—Ella vendrá conmigo —dijo el rey y ordenó a los cazadores retirarse.

De regreso en el castillo, el joven rey intentó hablarle a Elisa en diferentes idiomas, pero ella no hacía más que tejer. Aunque la muchacha no decía nada, su mirada dulce y su linda cara cautivaron el corazón del rey. Elisa vivía ahora rodeada de lujos, pero pasaba la mayor parte del tiempo tejiendo en silencio. El rey se sentaba junto a ella y era feliz en su compañía. Un día, decidió hablar con el arzobispo.

—Amo a esta dulce doncella —anunció—, y deseo casarme con ella.
—Su majestad no sabe nada sobre esta muchacha —replicó el arzobispo—. Bien podría ser una bruja. Ese tejido es bastante extraño.

 Sin embargo, el rey estaba decidido. Elisa escuchó en silencio la propuesta del rey y le apretó suavemente la mano. La boda tuvo lugar poco después. Elisa siguió tejiendo hasta que un día se le acabaron las ortigas. Una noche, se fue al cementerio a recoger más hojas. Aunque allí había tres brujas reunidas, Elisa no hizo caso y pensó sólo en las camisas de sus hermanos. El arzobispo, que la había seguido, se fue a alertar al rey:

—Le dije a su Majestad que su esposa tenía trato con las brujas —afirmó el arzobispo.
El rey queriendo comprobar tal acusación se fue al cementerio. Aterrado, vio a Elisa cerca de las brujas, en torno a una tumba.

—No lo puedo creer —dijo el rey, desconsolado—. Castígala, si eso es lo que debes hacer.
Elisa fue acusada de brujería.
—Esposa mía, te ruego que hables en tu defensa —suplicó el rey. Pero Elisa no podía más que mirarlo con ojos tristes.

Al otro día, la llevaron a la plaza para quemarla en la hoguera. Elisa seguía tejiendo y llevaba con ella las diez camisas para sus hermanos. La muchedumbre enfurecida gritaba:

—¡Quemen a la bruja!

De repente, en el cielo aparecieron once cisnes salvajes que descendieron hacia Elisa. Al verlos, ella les lanzó de inmediato las camisas. La gente se quedó atónita al ver que los cisnes se convertían en príncipes. Sebastián, quien recibió la undécima camisa con una manga sin terminar, tenía todavía un ala.

—¡Sálvenme! —gritó por fin Elisa—. ¡Soy inocente!

Rodeada de sus hermanos, Elisa se presentó ante el rey. Las lágrimas le rodaban por las mejillas a medida que iba relatando la historia de la madrastra, del encuentro con sus hermanos y el motivo de su silencio. El rey también lloró de felicidad y abrazó a su esposa con ternura. —Sólo alguien con un corazón tan bueno como el tuyo haría ese sacrificio —dijo el rey.

La multitud gritaba alborozada:

—¡Dios bendiga a la reina! Fue entonces cuando Elisa notó el ala de Sebastián.
—¡Tu brazo, mi pobre hermano! —dijo Elisa llorando.
—No llores —la consoló Sebastián—. Llevaré con orgullo esta ala de cisne como prueba de tu amor generoso e incondicional."


FIN

12 comentarios:

  1. ¡Ay ps no conocia este cuento!
    Jajajaja lo he pasado mal, pensaba que terminaria de una manera desastrosa..
    Por cierto, quien es la interprete de "Celtic woman"? Es que la canción me suena mazo.

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    1. La canción pertenece a la banda sonora de "Tarzán", por eso te suena: "You¨ll be in my heart" de Phill Collins. Y quien la canta en esta versión es Alex Sharpe. Son varias chicas y a cada cual con una voz más bonita, a mí me encantan.

      Besos Sumire, espero que esos exámenes vayan en viento en popa ;)

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    2. Muchas gracias por tus animos Fawn ;)

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  2. Este cuento me encanta, lo tengo en la colección manga de Makoto Takahashi *_*
    Si es que todos los cuentos de Andersen son una maravilla :)
    Un besazo Fawn! ^^

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    1. Yo lo conocí hace muchos años en mi sagrada coleccón de Cuentacuentos de Salvat, y tbn lo ví en un episodio de "El cuentacuentos"

      Otro besazo, amiga!!

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  3. Regalas puntos débiles, hada madrina. Y es que estos cuentos, tienen toda la magia y el encanto que tanto se echa en falta en muchas de las obras que hacen hoy.

    Conocía el cuento pero ha sido mágico recordarlo en tu bosque encantado y la música celestial que allí suena. Andersen usa una vez más la figura de la madrastra como el símbolo de la desgracia. No obstante, este cuento tiene un final doblemente feliz. Los hermanos se reúnen con su hermana convertida en reina. Y la madrastra no acaba en el cadalso, que es lo que sería menester como ejemplo de que las conductas buenas y honradas dan frutos buenos y las miserables, no acaban bien. Y me ha parecido genial que, salvando la distancia, se mencione cómo la envidia (el sacerdote), reflejo de la soberbia del que cree saberlo todo y la ignorancia (populacho enardecido en busca del entretenimiento del dolor) hacen que la gente se equivoque en su modo de actuar. Como punto débil de la historia, del grito de "a la hoguera" al halago de "larga vida a la reina" en tan poco tiempo, lo he percibido muy brusco. Pero no es un elemento extraño en este tipo de obras.

    Decir gracias, es decir poco para el trabajo y el mimo que tiene esta entrada. Felicudades hada madrina y mi más sincera enhorabuena por la belleza de esta entrada.

    Un besito de buenas noches, Nova. Dulces sueños mágicos que se te hagan realidad

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    1. Me encanta como lo analizas todo y como sacas grandes verdades del análisis que haces. Por ejemplo, yo no había visto como se hace alusión a la envidia en el sacerdote y es cierto!

      Así que de alguna forma, nos hacemos mutuos regalos: uno aporta una cosa y el otro,otra ^_^

      Feliz día, amigo y caricias al alma ;)

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  4. hola Fawn
    como estas este es uno de mis cuentos favoritos junto con el de la bella durmiente y otros cuentos que pude leer en una coleccion de cuentos que tiene mi mami, me encanta ojala y algun dia disney se le ocurra llevarlo a la pantalla.
    Como esta haciendo con la reina de las nieves auque un poco cambiada y maleficent me gusta mucho tu pagina como sigue tu mami espero que bien , te mando muchos abrazos

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    1. Hola GigiDisney! me alegro mucho de leerte y que te haya gustado. Poco a poco, iré publicando más y a lo mejor pongo de otros autores además de Andersen.

      Mi mamá va mejor, muchísimas gracias por preguntar. Recojo esos abrazos con mi más infinita gratitud.

      Un besito muuuuuy grande!!!

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    2. hola Fawn

      si estaria bien hay muchos cuentos que me encantan me da gusto que tu mami este mejor espero siga asi siempre me encanta tu pagina y la sayuri y tambien la de bella
      sabes yo me paresco ha ustedes tres me encanta disney los cuentos de hadas el anime y todas las cosas fantasticas ojala y sus paginas duren muchos años porque lo que publican me encanta

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    3. Muchísimas gracias por tus palabras GigiDisney!!

      Pues yo soy muy amiga de Sayuri y Bella, fíjate que casualidades tiene la vida.

      Y con tus palabras intentaré esforzarme al máximo para que el blog sea cada día mejor.
      De verdad, agradezco infinitamente tus palabras, es uno de los regalos más bonitos que me han hecho. Tengo muchas ideas para ir publicando en el blog. Espero que te gusten, ya me dirás lo que te parece.

      Un beso muuuuy grande y un abrazo de osito en la distancia ;)

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  5. Preciosa la historia, no me canso de leerla. Ojalá hagan una película Disney de esta historia.
    Un beso muy fuerte Fawn, nos leemos.^^

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